Escapadas: Pueblos de la Sierra de Francia

Escapadas: Pueblos de la Sierra de Francia
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La escapada a la Sierra de Francia la comenzamos partiendo de Salamanca que es donde hab√≠amos estado el d√≠a anterior y la ma√Īana de ese mismo d√≠a.

Nos fuimos adentrando a trav√©s de carreteras¬†sinuosas de monta√Īa por las que pudimos disfrutar de unos bonitos paisajes y parando en los pueblitos que nos sal√≠an al paso.

San Esteban de la Sierra

El primer pueblito de la Sierra de Francia con el que nos cruzamos fue San Esteban de la Sierra, un pueblo en el que no vimos nada de movimiento a excepción de unos abuelos que apuraban sus cervezas y vinos antes de irse a casa a almorzar. La idea era almorzar allí pero el par de opciones que vimos tenían pinta de cerrar en cuanto salieran los abuelos.

Sierra de Francia

Ya que estábamos allí nos dimos una vueltecita y al menos tomamos un poco de contacto con la estética de los pueblos de la Sierra de Francia, que utilizan mucha piedra y madera en sus fachadas y suelen tener poco asfalto en sus calles, principalmente hechas de piedra o adoquines.

Balcón típico de la Sierra de Francia

Miranda del Casta√Īar

Volvimos al coche y continuamos el camino hacia Miranda del Casta√Īar, un pueblo m√°s tur√≠stico en el que continuar√≠amos la b√ļsqueda de un sitio donde almorzar, que iba siendo hora y el hambre apretaba un poco.

Pudimos llegar con el coche hasta un aparcamiento junto al castillo de la localidad, en el que aparcaríamos para continuar a pie por su casco antiguo.

El Castillo de Miranda del Casta√Īar

El castillo fue construido entre los siglos XIV y XV. Consta de una gran torre rodeada por una muralla que la protegen varias torres redondas en cada esquina. No es visitable y seg√ļn hemos le√≠do fue fuente de piedras para quien las necesitara en el pueblo, aunque al estar protegido ya nadie coge.

Castillo de Miranda del Casta√Īar

La Puerta de San Ginés

Nos adentramos en la ciudad amurallada a trav√©s de la Puerta de San Gin√©s, una de las cuatro que dan acceso al casco antiguo y que a d√≠a de hoy siguen en pie. La muralla de Miranda del Casta√Īar es m√°s nueva que el castillo y conserva en buen estado sus m√°s de 600 metros de per√≠metro.

Puerta de la muralla de Miranda del Casta√Īar

D√≥nde comer en Miranda del Casta√Īar

Ya dentro de las murallas recorrimos sus callejuelas buscando algo abierto para comer o alguien a quien preguntarle, ya que todo estaba desierto. Finalmente dimos con el Bar Mandr√°gora, que aunque no ten√≠a muchas opciones para almorzar nos apa√Īamos con lo que hab√≠a.

Nos pedimos una tosta de ventresca, una tosta de¬†ca√Īa lomo y una tosta de chorizo, acompa√Īadas de dos refrescos. Al poco lo tuvimos todo y vimos que estaban bien de tama√Īo para dos personas y encima muy buenas.

Bar Mandr√°gora en Sierra de Francia

De postre nos pedimos un gofre y un crepe con chocolate y dos caf√©s. Las tostas junto al postre, hicieron un total de 31,70‚ā¨, que teniendo en cuenta que era la¬†√ļnica opci√≥n para comer, que se nos estaba haciendo tarde y que estaba todo muy bueno, fue un precio adecuado.

Gofres del bar Mandr√°gora en Miranda del Casta√Īar

Paseo por Miranda del Casta√Īar

Para quemar un poco la comida nos dimos una vuelta por las calles del pueblo, en las que vimos la misma estética en las casas que ya habíamos visto en San Esteban de la Sierra, mucha piedra y balcones de madera. Lo normal como veríamos en los demás pueblos de la Sierra de Francia.

Calles de Miranda del Casta√Īar

A pesar de haber muchas casas no se escuchaba nada por las calles ni se veía a gente. Vale que era la hora de la siesta, pero es que daba la impresión de que las casas estaban vacías, como si fueran segundas residencias para los fines de semana.

Calles de Miranda del Casta√Īar

Iglesia de Santiago y San Ginés de Arlés

Desembocamos en una plaza más amplia con algo de más movimiento, ya se veían algunas personas por allí. En esta plaza se encuentra la iglesia de Santiago y San Ginés de Arlés, dedicada al culto de ambos santos y construida entre los siglos XIII y XIV. Es de estilo gótico pero ni es muy grande ni es muy alta, aunque su torre campanario es de una altura significativa.

Iglesia de Santiago y San Gin√©s de Arl√©s en Miranda del Casta√Īar

La iglesia se encontraba abierta sin nadie que la cuidase, para que cada cual diera cobertura al gusto a sus necesidades espirituales. Esto nos llam√≥ la atenci√≥n, ya que dentro hab√≠a algunos objetos de valor y hay gente que tiene las manos muy largas. Aunque por otro lado, es una forma de que entren sin ning√ļn impedimento los turistas como nosotros y dejen la voluntad para las obras de caridad de esta parroquia. Todo tiene su parte buena.

Iglesia de Santiago y San Gin√©s de Arl√©s en Miranda del Casta√Īar

Puerta de la Virgen de la Cuesta

Salimos de la iglesia y seguimos recorriendo calles, hasta que topamos de nuevo con la muralla y otra de sus cuatro puertas. En esta ocasión se trataba de la Puerta de la Virgen de la Cuesta por la que accede a la ciudad en procesión cada 7 de septiembre su patrona (la Virgen de la Cuesta).

Puerta de la Virgen de la Cuesta en Miranda del Casta√Īar

Alhóndiga de Miranda

Llegamos andando al edificio conocido como la Alh√≥ndiga de Miranda del Casta√Īar, que es un antiguo granero del siglo XVI que en su d√≠a fue el centro regulador de las compras y ventas de cereales de la localidad. A d√≠a de hoy un r√≥tulo de piedra se√Īala que es la Casa Consistorial del pueblo.

Alh√≥ndiga de Miranda del Casta√Īar

Mirador del Madro√Īal

De camino hacia La Alberca que es donde ten√≠amos el alojamiento paramos en el Mirador del Madro√Īal, perteneciente al municipio de El Madro√Īal que est√° a escasos kil√≥metros. All√≠ disfrutamos un poco de las vistas en las que predominaba el color verde, siendo desde ese momento esa la t√≥nica de nuestro viaje, mucho verde y aire limpio.

Mirador del Madro√Īal

La Alberca

Y por fin llegamos al pueblo en el que teníamos nuestro alojamiento en la Sierra de Francia. Se trata de La Alberca, un pueblo conocido por tener mucho encanto y ofrecer al turista una desconexión del ajetreo diario, y también por sus embutidos, que tienen buena fama.

Cuando llegas al pueblo lo primero que se ves es estas columnas con una cruz en la del centro, y justo detrás, el Hostal La Alberca, que es donde nos íbamos a alojar. No había lugar para perderse.

Fachada del Hostal La Alberca en Sierra de Francia

Siguiendo en la línea de los otros pueblos de la sierra de Francia que habíamos visitado, las casas seguían siendo de piedra y madera, aunque en La Alberca le daban un poco más de alegría a los balcones con adornos como flores.

Balcón con flores en La Alberca

Tambi√©n hab√≠a otros balcones un poco m√°s exc√©ntricos como este de la siguiente foto lleno de cubos, regaderas, macetas y su bandera de Espa√Īa coron√°ndolo todo.

Balcones bonitos en Sierra de Francia

Dónde dormir en La Alberca

En cuanto al Hostal La Alberca, donde por 39‚ā¨ pasar√≠amos la noche, decir que nos atendieron muy bien tanto al llegar como al irnos. Todo estaba correcto, sin ning√ļn lujo pero todo bien. Una cama c√≥moda, el mobiliario que pod√≠amos necesitar y poco m√°s.

Os recordamos que reservando a través del banner os reembolsan tras alojaros un 10% del importe de vuestra reserva, que en este caso el ahorro da para desayunar bien.

Habitaciones del Hostal La Alberca en Sierra de Francia

Lo más importante de este hostal es que estaba muy bien situado a la entrada del pueblo, de modo que para aparcar lo teníamos fácil, no teníamos que andar mucho con las maletas y luego a la hora de salir para hacer turismo era perfecto para no perder tiempo.

Limpieza del Hostal La Alberca en Sierra de Francia

Además que por la ventana entraba mucho fresquito y las vistas eran lo que esperábamos del viaje, verde y aire limpio, que a pesar de dar para  la carretera apenas se notaba cuando pasaban coches por allí.

Entrada al pueblo de La Alberca en Sierra de Francia

Las calles de La Alberca

Tras ubicarnos en el hotel nos fuimos a la calle para hacer lo que quer√≠amos hacer por la Sierra de Francia, ver pueblos con encanto y callejear. Lo primero que vimos al bajar ya era una declaraci√≥n de intenciones: «La Alberca es un pueblo guay». Y s√≠, lo es. Y bien bonito.

Cartel de La Alberca es guay

La plaza del pueblo

Nos adentramos en el pueblo por la principal calle de acceso y desembocamos en la plaza del pueblo, presidida por una cruz de piedra y con mucha más vida que las de los pueblos aque habíamos visto antes.

A su alrededor hab√≠a varios bares, comercios abiertos sobre todo de embutidos y c√°rnicos, alguno de souvenir en el que picamos alguna cosilla y hasta ni√Īos jugando por la plaza. En definitiva, como debe ser una plaza del pueblo.

Típica plaza del pueblo en Sierra de Francia

Seguimos callejeando y llegamos a varias placitas, una de ellas con otra cruz de piedra algo m√°s peque√Īa. Todo con una est√©tica un poco sombr√≠a (que tambi√©n es verdad que estaba empezando a caer la noche) y m√°s solitario que la plaza del pueblo en la que hab√≠amos estado antes.

Plaza con una cruz en Sierra de Francia

Iglesia de la Asunción

Se abri√≥ de nuevo la calle en una plaza para poder ver la iglesia de la Asunci√≥n, un templo del siglo XVIII hecho en piedra que al igual que en Miranda del Casta√Īar tambi√©n se encontraba abierto para que lo visitase quien quisiese a la hora que le viniese mejor.

Iglesia de la Asunción en Sierra de Francia

Accedimos a su interior en el que la piedra y las sombras dan sensaci√≥n de frialdad, contrastando con la zona del altar que se encuentra m√°s iluminada y resulta m√°s c√°lida. M√°s tarde por la noche volvimos a pasar por la iglesia y segu√≠a abierta a√ļn. Intuimos que no cierra y se conf√≠a en la buena fe de las personas que la visitan.

Iglesia de la Asunción en La Alberca

El marrano de San Antón

Al lado de la iglesia est√° la escultura del marrano de San Ant√≥n, en homenaje a la fiesta popular del pueblo de La Alberca que consiste en soltar por el pueblo a «garrapato» o simplemente «el marrano» el d√≠a de San Antonio de Padua (13 de junio) hasta que llegue el 17 de enero que ser√° sorteado.

Mientras llega ese día el cerdo vaga por el pueblo y los vecinos lo alimentan y dan cobijo en las cuadras. Antiguamente el pueblo lo iba engordando y se le daba a una familia desfavorecida pero en la actualidad se venden papeletas para el sorteo y la recaudación se destina a una ONG.

Estatua del cerdito en Sierra de Francia

La Alberca es un pueblo en el que no hay dos calles iguales. Cada una tiene una particularidad, una cruz, un muro, una fuente, una escalera de piedra… Es todo un escape de la vida de la gran ciudad el poder pasear por sus calles y disfrutar de su tranquilidad.

Paisajes en el pueblo de La Alberca

De tapas por La Alberca

Mientras llegaba la hora de que la «moza de √°nimas» hiciera su ronda diaria, nos sentamos en el Bar El Porr√≥n a tomarnos un vino, un refresco y unas cervezas. No nos pusieron pinchos pero vimos dentro que fuera de bebida costaban 1‚ā¨ as√≠ que pedimos algo para matar el gusanillo. En total del aperitivo fue de 6,50‚ā¨.

Bar El Porrón en La Alberca

La moza de √°nimas

La ronda de la moza de √°nimas es una de las tradiciones m√°s arraigadas en La Alberca. Al caer la tarde la moza de √°nimas va repicando su campana junto a otras mujeres que la acompa√Īan por las calles del pueblo.

Esta tradición tiene su origen en que, mucho tiempo atrás, un día muy frío de invierno una de las mujeres del pueblo no quiso salir a rezar oraciones por los difuntos o ánimas. Sin causa aparente su campana cayó y esto se entendió como que no había ninguna razón para saltarse la salida para rezar junto a las otras mujeres.

Desde entonces todas las tardes sale la moza de ánimas. Y damos fe de que es verdad, allí vimos a la moza junto al resto de mujeres hacer la ronda por las calles de La Alberca.

Una particularidad más de la Sierra de Francia que compartimos por aquí.

Los hornazos de La Alberca

Tras ver a las mozas de ánimas volvimos al hostal, nos duchamos y cenamos un auténtico hornazo hecho en La Alberca que habíamos comprado en un obrador durante nuestro paseo.

Tremendo. Nada que ver con el hornazo que venden en Salamanca que debe ser m√°s «hecho en serie». Si vais a La Alberca os recomendamos probarlos. No recordamos el nombre de la tienda pero hab√≠a que subir una escalera y estaba cerca del Bar donde desayunamos al d√≠a siguiente.

Desayunar en La Alberca

A la ma√Īana siguiente tomamos el desayuno en el Bar del Hostal La Bals√°. Nos tomamos dos tostadas de jam√≥n, tomate y aceite con caf√©s y un zumo de naranja. Todo muy bien y el trato genial. El precio no lo recordamos, se nos olvid√≥ apuntarlo, pero seguro que fue adecuado.

Bar La Balsa en La Alberca

Desde lo alto de la Sierra de Francia

Emprendimos la marcha para ir a visitar la Pe√Īa de Francia, con idea de llegar temprano y poder aprovechar bien el d√≠a. Fue un rato de coche por carretera de monta√Īa, alguna curva curiosa y poco m√°s. Eso s√≠, al llegar casi arriba vas mirando para abajo y la vista hace que merezca la pena.

Subida a la Pe√Īa de Francia

Pe√Īa de Francia

Aparcamos con facilidad en lo alto de la Pe√Īa de Francia, cerca de lo que parec√≠a un hotel abandonado no hac√≠a mucho tiempo. Comenzamos con una vuelta de reconocimiento en la que vimos un reloj de sol que estaba en el centro de un mirador desde el que se divisaba todo.

Reloj solar en la Pe√Īa de Francia

Mirador de la Pe√Īa de Francia

Una cosa muy buena que ten√≠a el mirador es que te pon√≠a unos puntos de mira se√Īal√°ndote los lugares m√°s destacados de la Sierra de Francia. Solo ten√≠as que mirar a trav√©s de ellos para comprobar que era verdad. En esta foto tenemos el ejemplo del Pantano de Gabriel y Gal√°n, que si se mira bien se ve a lo lejos el agua.

Mirador en la Pe√Īa de Francia

Alrededor de la pe√Īa encontramos varias reproducciones peque√Īas de la Virgen de la Pe√Īa, situadas en peque√Īos altares dentro de capillas bastante humildes, hechas en piedra y sin demasiadas florituras.

Capilla de la Blanca en la Pe√Īa de Francia

Estas de las fotos son un ejemplo de ello, realizadas en piedra al igual que los altares en los que se sit√ļan y rodeadas de lo mismo, otras figuras en piedra y un poco de simbolog√≠a religiosa adornando los altares.

Virgen en la Sierra de Francia, Salamanca

Santuario de Nuestra Se√Īora de la Pe√Īa de Francia

Coronando la Pe√Īa de Francia encontramos el Santuario de la Virgen de la Pe√Īa, construido en el siglo XV por los dominicos, aunque a lo largo de los siglos fue sumando ampliaciones que nos dan el resultado actual.

Santuario de la Pe√Īa de Francia

Todos los a√Īos, en junio, una romer√≠a que lleva a la Virgen de la Pe√Īa desde la ermita del Alto de Valhondo (que es donde se encuentra todo el a√Īo) hasta su Santuario en la Pe√Īa de Francia, para volver a bajarla un mes despu√©s.

Virgen de la Pe√Īa de Francia

Balcón de Santiago

Uno de los miradores en la Pe√Īa de Francia es el Balc√≥n de Santiago, en recuerdo al ap√≥stol. Se dice que los canteros que trabajaban en la construcci√≥n del Santuario encontraron en este punto una imagen de √©l, que es una de las que reposa en una de las capillas del templo.

Santiago en la Pe√Īa de Francia

Rapaces en la Pe√Īa de Francia

Otro de los atractivos desde el punto de vista visual y sobre todo ornitol√≥gico, es el de disfrutar del vuelo de las rapaces que planean sobre la Pe√Īa de Francia. Como es dif√≠cil mostrarlo en una foto, en el siguiente v√≠deo corto que grabamos en lo m√°s alto de la Sierra de Francia podemos ver a varias sobrevolando la zona.

Y tras disfrutar de las aves, volvimos al coche para seguir conociendo los pueblitos de la Sierra de Francia, bajando la monta√Īa con precauci√≥n (¬°son m√°s de 1200 metros de altura!) y dirigi√©ndonos hacia el pueblo de Monsagro, que all√≠ har√≠amos varias cositas.

Monsagro

Llegamos al pueblo de Monsagro, en el que hay una serie de se√Īalizaciones para que los turistas puedan hacer por sus propios medios la «Ruta de los F√≥siles» recorriendo las calles de la localidad.

Ruta de los Fósiles en la Sierra de Francia

Es una forma muy amena de conocer el pueblo, ya que sin apenas darte cuenta lo vas recorriendo siguiendo las flechas para ver la siguiente indicación. En estas de las fotos nos hablan de trilobites y gusanos, que se pueden ver sus huellas fosilizadas perfectamente sobre las rocas que componen las paredes de las casas de Monsagro.

Ruta de los Fósiles en el pueblo de Monsagro

Con unas sencillas indicaciones han puesto en valor el pasado m√°s lejano de Monsagro, animando al visitante a ver todos los paneles que componen la ruta.

Nosotros los vimos todos y al mismo tiempo mientras caminábamos por las calles de Monsagro observábamos algunas personas que hacían vida del pueblo trabajando en sus propios huertos y poco más.

Monsagro, ruta de los fósiles en la Sierra de Francia

Una vez hecha la Ruta de los F√≥siles, como hac√≠a calor, entramos a tomar un refresco al Bar La Luna, donde nos explicaron muy amablemente una zona cercana en la que pod√≠amos darnos un ba√Īito en el r√≠o.

Nos dijo el camarero que el acceso es f√°cil, que hay un peque√Īo parking que aunque en verano se llena mucho, en septiembre que es cuando fuimos nosotros, y adem√°s entre semana, aquello est√° perfecto para aparcar. Luego solo hay que andar un poco hasta el riachuelo.

Un ba√Īito en el Charco de Los Mozos

Aparcamos donde nos dijo y empezamos a bajar hacia el área recreativa del Charco de los Mozos. Allí como era de esperar no había un alma, solo nosotros, turistas intrépidos, acalorados con la intención de ponernos en remojo un rato.

√Ārea recreativa Charlo de los Mozos en Sierra de Francia

Cuando pasamos la zona de merenderos de la foto anterior llegamos a la orilla del río, y como en esa zona el agua estaba un poco parada nos seguimos adentrando hasta encontrar un sitio que nos gustó y que además podíamos poner una toalla para sentarnos.

R√≠o para ba√Īarse en Monsagro, Sierra de Francia

¬ŅSe puede ba√Īar una persona bien en ese sitio? A ver… bien del todo no. Al menos ese d√≠a. Como te descuides y no est√©s chapoteando, en un momento est√°s rodeado de ara√Īas de r√≠o que se integran a tu alrededor.

Lo ideal es no parar de moverte para que no se acerquen. Suponemos que en verano con el r√≠o bien ocupado de gente ni se acercan, pero como solo est√°bamos nosotros… quer√≠an ver qu√© hac√≠amos all√≠. Eso s√≠, pasamos un buen rato refresc√°ndonos en el r√≠o.

Zona de picnic del Charco de los Mozos en Monsagro

Comer en Monsagro

Entre que una hora antes nos habían tratado muy bien en el Bar La Luna, nos había gustado el sitio y tampoco es que hubiese más opciones para investigar, entramos de nuevo en este bar a ver qué podíamos almorzar por allí.

Comer en Bar La Luna en Monsagro

Pedimos un plato combinado de huevos con patatas fritas y farinato, que es una especie de embutido hecho con harina y pimentón muy típico de la zona. También pedimos una ensalada y una tapa de otro plato típico de allí llamado tomatar.

Esta comida con dos refrescos hizo un total de 11,60‚ā¨, un precio adecuado con el que saciamos el hambre y nos dio para seguir con nuestra ruta de pueblos por la Sierra de Francia.

Comer en Monsagro

San Mart√≠n del Casta√Īar

Con la panza llena llegamos al siguiente pueblo, San Mart√≠n del Casta√Īar, un pueblo lleno de encanto que te engancha nada m√°s entrar en √©l. No hab√≠a gente por sus calles pero sus maceteros lo dec√≠an todo. El pueblo entero est√° decorado con unas jardineras marrones con textos que resaltaban en amarillo con las frases y expresiones t√≠picas del lugar. Aqu√≠ algunos ejemplos.

Frases en macetas en San Mart√≠n del Casta√Īar

Paseamos por sus calles hasta que llegamos a la que parecía ser la plaza del pueblo, con una fuente en su centro en la que nos refrescamos un poco las manos, ya que el sol quemaba en la sobremesa.

Como se ve en esta foto, las casas de San Mart√≠n del Casta√Īar mantienen el mismo estilo arquitect√≥nico que las del resto de la Sierra de Francia, piedra y madera.

Plaza de la fuente en San Mart√≠n del Casta√Īar

Camino del castillo pasamos por encima de un muro que compone una de las gradas de la plaza de toros del pueblo, hecha aprovechando la uni√≥n de un lateral del castillo con un murete sobre el que se sit√ļan otras gradas.

Plaza de toros en San Mart√≠n del Casta√Īar

El Castillo de la Biosfera de San Mart√≠n del Casta√Īar

Al Castillo de San Mart√≠n del Casta√Īar se le conoce como Castillo de la Biosfera debido a que desde su reforma hace no mucho, es el Centro de Interpretaci√≥n y Recepci√≥n de Visitantes de la Reserva de la Biosfera de las Sierras de B√©jar y Francia.

Castillo de San Mart√≠n del Casta√Īar

Cuando fuimos el centro de visitantes estaba cerrado pero nos pudimos dar una vuelta por el interior de esta fortaleza del siglo XV y aprender un poco sobre ella con los paneles indicativos. Del castillo no queda m√°s que sus muros y una parte de la torre del homenaje convertida hoy en mirador.

Torre del Castillo de San Mart√≠n del Casta√Īar

Como particularidad, nos encontramos el cementerio del pueblo en la parte interior del castillo, reposando las tumbas a los pies de uno de sus muros,

Cementerio del Castillo en San Mart√≠n del Casta√Īar

El Puente Romano de San Mart√≠n del Casta√Īar

Por √ļltimo antes de irnos de San Mart√≠n del Casta√Īar nos dirijimos hacia la zona donde se ubica el Puente Romano, que une el pueblo con el Parque Municipal.

Por los establecimientos que había allí cerrados se intuye que en verano el parque estaba a rebosar de gente, pero ya en septiembre debía ser temporada baja. Nos dimos una vueltecita y ya volvimos al coche para dirigirnos al siguiente pueblo, Mogarraz.

Puente Romano de San Mart√≠n del Casta√Īar

Mogarraz, el pueblo de las fotos

En el camino desde San Mart√≠n del Casta√Īar hasta Mogarraz el tiempo cambi√≥ radicalmente. De tener un sol de justicia pasamos a un cielo nublado y un viento fuerte. La tormenta iba a caer de un momento a otro as√≠ que nos dimos prisa en conocer Mogarraz, el famoso pueblo de las fotos.

Mogarraz, el pueblo de las fotos

Llama enormemente la atención en todas sus calles las caras de personas que decoran las fachadas de las casas. Tienen un aire antiguo y nostálgico que sirve de homenaje a aquellos que en su día fueron fotografiados sin saber que en un futuro, décadas después, sus fotos serían un atractivo turístico para su pueblo.

Fotos por el pueblo en Sierra de Francia

¬ŅPor qu√© hay fotos por las calles de Mogarraz?

Estas im√°genes se deben a Florencio Ma√≠llo y a su proyecto «Retrata2/388», que consisti√≥ en plasmar con pinturas enc√°usticas sobre chapas met√°licas las im√°genes del archivo fotogr√°fico de Alejandro Mart√≠n Criado, quien en oto√Īo de 1967 fotografi√≥ para el carn√© de identidad a casi todos los habitantes de Mogarraz que fuesen mayores de edad.

Esto ha hecho que en las fachadas de Mogarraz se perpet√ļen 388 im√°genes de mogarre√Īos mayores de edad en 1967, los cuales la mayor√≠a se quedaron a vivir para siempre en esta localidad.

De vuelta a La Alberca

Empezó a llover y nos dirigimos de vuelta hacia La Alberca, y al llegar, nos tomamos un café calentito en el Bar El Soportal, con idea de relajarnos un poco tras un largo día turístico por la Sierra de Francia.

Cenar en La Alberca

Nos duchamos y bajamos a cenar a un bar de la plaza en la que ser√≠a nuestra √ļltima noche en La Alberca y en la Sierra de Francia. Elegimos para cenar un lugar llamado Bar El Balc√≥n de la Plaza.

Bar El Balcón de la Plaza

Nuestra cena consisti√≥ en un plato de patatas meneas que ven√≠an presentadas en una sartencita, y un entrecot de ternera con cabrales. Muy rico todo, la verdad. Esto con dos refrescos hizo un total de 24,50‚ā¨.

Cenar en La Alberca en el Bar Balcón de la Plaza

Viaje de vuelta

Al día siguiente emprendimos la vuelta a Sevilla desde la Sierra de Francia haciendo dos paradas por el camino, una en el pueblo abandonado de Granadilla, y otra para comer en la Autovía de la Plata, pero ambas cosas dan para otros artículos independientes, que este se nos ha ido un poco de las manos ¡y ya roza las 4.000 palabras!

Pero es que los pueblitos de la Sierra de Francia merecen esas 4.000 y muchas m√°s. Y es que quien va una vez por sus parajes… sin duda repite.

¬°Un saludo!

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