Camino de la Frontera: mucho más que aquel tramo entre Pedrera, Gilena y Estepa

Camino de la frontera

Hace ya unos años publicamos en 100Planes1Finde un artículo sobre el Camino de la Frontera, contando una experiencia que recordamos especialmente: una jornada recorriendo y señalizando un tramo del Camino de Santiago por la Sierra Sur de Sevilla, concretamente los 14 kilómetros que separan Pedrera, Gilena y Estepa.

Aquel recorrido nos permitió descubrir una ruta que por entonces todavía resultaba bastante desconocida para muchos viajeros y senderistas. La llamamos entonces, como se conocía en la zona, Camino de la Frontera.

Han pasado varios años desde aquella jornada y, con la perspectiva del tiempo, merece la pena volver a hablar de aquel camino. Porque aquellos 14 kilómetros que recorrimos entre olivos eran solamente una pequeña parte de un itinerario mucho más amplio. Y probablemente muchos de los que leyeron aquel artículo en su momento no sabían que el camino continuaba mucho más allá de Estepa.

Volvemos al Camino de la Frontera

Nuestra primera aproximación al Camino de la Frontera fue precisamente aquella jornada de octubre de 2017. Nos incorporamos a un grupo de unas treinta personas que iba a realizar trabajos de señalización del tramo entre Pedrera y Estepa. El recorrido comenzaba en la iglesia de San Sebastián de Pedrera, pasaba por Gilena y terminaba en Estepa, después de aproximadamente cuatro horas de camino.

Fue una jornada de esas que encajan perfectamente con la filosofía de 100Planes 1Finde: descubrir un lugar cercano, caminar, conocer pueblos de nuestra provincia y, de paso, descubrir una historia que muchas veces pasa desapercibida. Por aquel entonces hablamos fundamentalmente de ese tramo. Hoy sabemos que el Camino de la Frontera es bastante más que eso.

¿Dónde comienza el Camino de la Frontera?

El Camino de la Frontera comienza en Olvera, en la provincia de Cádiz. Olvera es una localidad que ya merece por sí sola una visita. Situada en la Sierra de Cádiz y muy cerca de los límites provinciales con Sevilla y Málaga, conserva un impresionante conjunto histórico presidido por su iglesia y su castillo. Pero además es el punto de partida de este camino jacobeo.

Desde Olvera, la primera etapa conduce hasta Pruna, ya en la provincia de Sevilla. A partir de ahí el itinerario se adentra progresivamente en la Sierra Sur sevillana. Es decir, aquel recorrido que nosotros conocimos en Pedrera no era el principio del camino, sino una parte intermedia.

De Cádiz a Sevilla por la antigua frontera

Una de las características más interesantes del Camino de la Frontera es precisamente su recorrido. El itinerario atraviesa 26 municipios de Cádiz, Sevilla y Badajoz, siguiendo un trazado que conecta Olvera con Los Santos de Maimona, donde enlaza con la Vía de la Plata.

Después de Olvera y Pruna aparecen localidades como Algámitas, Villanueva de San Juan, El Saucejo, Los Corrales, Martín de la Jara, Pedrera, Estepa, Gilena, El Rubio, Écija, Cañada Rosal, La Campana y Lora del Río.

La ruta continúa después hacia la Sierra Norte de Sevilla, pasando por El Pedroso, Cazalla de la Sierra, San Nicolás del Puerto, Alanís y Guadalcanal, antes de entrar en Extremadura.

Es precisamente al llegar a esta parte del recorrido cuando el paisaje cambia considerablemente y aparecen las primeras localidades extremeñas, como Fuente del Arco, Reina, Casas de Reina, Llerena y Usagre, hasta alcanzar Los Santos de Maimona. De repente, aquellos 14 kilómetros que nosotros recorrimos en 2017 adquieren otra dimensión.

Pedrera, Gilena y Estepa: nuestro pequeño tramo

Y aquí es donde resulta inevitable volver a aquel primer artículo. El tramo que recorrimos entre Pedrera, Gilena y Estepa atraviesa uno de los paisajes más característicos de la Sierra Sur de Sevilla: grandes extensiones de olivar, caminos rurales y pequeñas elevaciones que van anunciando la llegada a Estepa.

En aquella ocasión salimos de Pedrera y, después de atravesar parte del término de Gilena, continuamos hacia Estepa. Recuerdo especialmente el último tramo, cuando el camino se acercaba a la localidad y aparecía ante nosotros el conocido cartel de los Mantecados y Polvorones de Estepa.

Después llegamos al Manantial de Roya y continuamos por el camino del mismo nombre hasta alcanzar la iglesia de Los Remedios. En aquel momento quizá no éramos del todo conscientes de que estábamos recorriendo una pequeña parte de un camino que permitía atravesar Andalucía de una forma completamente diferente.

Un camino marcado por la historia

El nombre tampoco es casual. El Camino de la Frontera está relacionado con el territorio fronterizo medieval que durante siglos separó los dominios cristianos y musulmanes.

La denominada Banda Morisca dejó una importante huella en esta zona de Andalucía. Muchas de las localidades que atraviesa el camino estuvieron vinculadas a ese espacio fronterizo y algunas conservan todavía castillos, fortalezas, torres y otros elementos que permiten comprender aquella historia.

Por eso recorrer el camino no consiste únicamente en acumular kilómetros. Es también una forma de conocer pueblos como Pruna, Villanueva de San Juan, El Saucejo o Martín de la Jara, que conservan diferentes testimonios de aquel pasado. Villanueva de San Juan, por ejemplo, se encontraba dentro de la antigua Banda Morisca y conserva un entorno especialmente interesante para quienes disfrutan del senderismo.

Y más adelante aparecen lugares como Cazalla de la Sierra, Alanís o Guadalcanal, donde el paisaje de la Sierra Norte aporta una nueva dimensión al recorrido.

Una ruta para descubrir Andalucía de otra manera

Si algo nos gusta de este tipo de caminos es que permiten viajar sin necesidad de ir demasiado lejos. Estamos acostumbrados a pensar en el Camino de Santiago como una ruta que comienza en Roncesvalles, León, Portugal o Sevilla. Sin embargo, existen diferentes caminos jacobeos que parten desde distintos puntos de la Península y que permiten descubrir territorios muy diferentes.

El Camino de la Frontera es especialmente interesante para quienes vivimos en Andalucía porque atraviesa Cádiz, Sevilla y Extremadura, conectando paisajes tan diferentes como la Sierra de Cádiz, la Campiña sevillana, la Sierra Sur, la Sierra Norte y las tierras extremeñas.

Y además permite hacerlo pasando por pueblos que muchas veces conocemos únicamente de nombre.

De aquel artículo de 2017 a un proyecto completo

Quizá lo más curioso sea comprobar cómo ha evolucionado el proyecto desde aquella jornada. En 2017 nosotros hablábamos de un tramo concreto y de una experiencia de señalización. Hoy existe un proyecto mucho más amplio dedicado a documentar y divulgar el Camino de la Frontera.

En caminodelafrontera.es se puede encontrar información sobre el recorrido, las localidades que atraviesa y sus diferentes etapas, además de contenidos relacionados con la historia y el patrimonio de este itinerario. Es, de alguna manera, la continuación natural de aquello que nosotros intentábamos contar en aquel primer artículo: dar a conocer un camino que merece ser mucho más conocido.

El Camino de la Frontera en un libro

La evolución del proyecto ha llegado incluso al papel con la publicación del libro Camino de la Frontera, una obra dedicada a este itinerario y al territorio que atraviesa.

Para quienes quieran profundizar en la ruta, conocer su historia y descubrir las localidades que forman parte de ella, puede ser un complemento interesante antes de ponerse las botas y comenzar a caminar.

Puedes consultar el recorrido completo y las etapas del Camino de la Frontera y conocer más sobre el proyecto.

Y si quieres llevar toda esta historia contigo, el libro Camino de la Frontera también está disponible en Amazon.

Quizá haya llegado el momento de volver

Han pasado casi nueve años desde aquella jornada entre Pedrera, Gilena y Estepa. Viendo ahora el recorrido completo, resulta curioso pensar que aquellos 14 kilómetros eran solamente una pequeña pieza de una ruta que comienza en Cádiz, atraviesa buena parte de Sevilla y termina conectando con la Vía de la Plata en Extremadura.

Quizá algún día toque volver a ponerse las botas. Pero esta vez, en lugar de recorrer solamente los 14 kilómetros que ya conocemos, podríamos plantearnos hacer el Camino de la Frontera completo.

Porque a veces un viaje no empieza cuando cogemos el coche. Empieza cuando descubrimos que, muy cerca de casa, hay un camino que todavía no conocemos.

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